la didáctica en neurociencia

la didáctica en neurociencia

En el ámbito de las Ciencias de la Educación (Psicología y Pedagogía) surge la neurodidáctica como nueva disciplina cuyo objetivo apunta a mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Las llamadas neurociencias nos permiten en la actualidad acercarnos a conocer más del cerebro como un organo moldeable, que puede reorganizarse de forma estructural y funcional adaptándose continuamente al aprendizaje.

Los procesos de aprendizaje, considerados por los neurocientíficos como procesos cerebrales, son susceptibles de la (meta)cognición o de la atención hacia nuestra propia cognición. Preguntarnos sobre lo que hacemos (respiración, postura corporal…) lo que sentimos (emociones, estados de ánimo) o lo que pensamos (verbalizaciones internas o externas) dirige la atención sobre nuestros propios procesos cognitivos.

La característica plástica del cerebro, que permite generar nuevas neuronas y conexiones nos debe llevar a entender la inteligencia como un constructo dinámico, en el que influyen de manera relevante factores emocionales como la motivación o el autocontrol, de manera tal que procesos como la atención y la memoria de trabajo desempeñan un papel principal en el aprendizaje activo.

En la actualidad sabemos que los logros de aprendizaje dependen en gran parte de la curiosidad y ésta aumenta en la medida que estos logros esten adecuados, además de a los conocimientos previos, a la capacidad de atención.

Hay estudios que demuestran que la atención y el autocontrol pueden mejorarse en edades tempranas (Petersen y Posner, 2012) y que son cortas las sesiones de práctica para la mejora de la atención (Rueda et al., 2005).

La atención se estudia como un recurso limitado, y ello sugiere la necesidad de fraccionar la clase en bloques de diez o quince minutos: “Y como recordamos más lo que aprendemos en el inicio y en el final de las tareas (efecto de primacía y recencia), el comienzo de la clase debería ser aprovechado para analizar las cuestiones más importantes o para plantear ese reto que despierte la necesaria curiosidad del alumnado, mientras que, en los últimos minutos, el alumno debería realizar alguna tarea que le permitiera sintetizar la información más relevante analizada” (Guillén, 2015).

El trabajo sobre los procesos atencionales citados, al modo de las técnicas contemplativas (Matthieu et al., 2015 ), puede realizarse con toda la población educativa adaptado a las edades. Si entendemos que el déficit de atención es susceptible y depende de la situación interior y exterior de todo individuo, más allá de etiquetas, podemos analizar la atención en términos de niveles y dirigir este trabajo a los aspectos motivacionales de cada cual.


– Guillén J. C. (2015): “El sueño: una dulce necesidad cerebral”. En Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia. Barcelona, Plataforma Editorial.

– Matthieu R., Lutz A., Davidson R. (2015): “Neurociencia de la meditación: efectos cerebrales y psicológicos de las prácticas contemplativas”. Investigación y Ciencia (450).

– Petersen S. E., Posner M. I. (2012): ”The attention system of the human brain: 20 years after”. Annual Review of Neuroscience 35(1), 73–89.

– Rueda M. R. et al. (2005): “Training, maturation and genetic influences on the development of executive attention”. Proceedings of the National Academy of Sciences, 102, 14931-14936.

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